Cerro Guido: Más allá del paisaje.
Texto: Camila Rikli
Fotos: Tere Pérez
@forasterastravel
Siempre he dicho que, aunque los lugares que visitamos nos fascinan y sus paisajes normalmente nos cautivan y conmueven enormemente, lo que realmente se queda grabado en nuestra memoria es la gente que vamos encontrando en el camino. Porque son esas personas las que le dan vida a los lugares, las que con sus historias, sus risas y sus miradas hacen que cada destino se sienta especial y diferente. La belleza de un paisaje puede ser abrumadora, pero es la calidez humana la que transforma una visita en una experiencia inolvidable. Esas conexiones que formamos, aunque breves, dejan una huella que perdura mucho más allá del viaje. En cada conversación, en cada gesto de hospitalidad, encontramos un reflejo de la esencia del lugar, y es eso lo que, al final del día, hace que cada viaje sea memorable. En nuestra reciente visita a la Estancia Cerro Guido, en la Patagonia chilena, esta afirmación cobró un nuevo significado.
La inmensidad y belleza de los paisajes patagónicos es innegable, pero lo que nos marcó en este viaje fue la pasión y el compromiso de las personas que forman parte de este proyecto. Desde los gauchos que viven y trabajan en la estancia, hasta los guías turísticos y rastreadores de pumas que colaboran con la Fundación que lleva el mismo nombre, todos comparten un mismo objetivo: preservar la esencia de la Patagonia, cada uno desde su ámbito, con una dedicación admirable.
En la estancia, los gauchos, además de cuidar del ganado, son los guardianes de una tradición centenaria, y lo hacen con un profundo respeto por la tierra y por las criaturas que la habitan. Entre las muchas labores que desempeñan, destaca un proyecto particularmente fascinante: el uso de perros Gran Pirineo y Pastor de Maremma para proteger a las ovejas. Estos nobles animales han sido entrenados para cuidar del rebaño y ahuyentar a los pumas, un depredador natural de la zona, sin causarle daño.
Esta práctica refleja un equilibrio delicado pero necesario entre la conservación y la ganadería. En lugar de recurrir a métodos más agresivos que podrían poner en riesgo a los pumas, se ha optado por una solución que respeta la vida de todas las especies involucradas. Conversar con los gauchos sobre este proyecto es como abrir una ventana al pasado, donde se puede ver cómo el trabajo duro y el amor por lo que hacen se han adaptado a los desafíos modernos, sin perder nunca de vista la armonía con el entorno natural.
Por otro lado, los rastreadores de pumas o trackers de la Fundación Cerro Guido, nos impresionaron con su inquebrantable dedicación a la conservación. Estos hombres y mujeres trabajan en uno de los entornos más desafiantes de la Patagonia, donde las vastas extensiones de tierra y las condiciones climáticas extremas exigen una combinación de resistencia física, agudeza mental y conexión con la naturaleza. Su trabajo no es fácil; requiere una paciencia infinita, largos tiempos de soledad, un conocimiento íntimo del comportamiento de los pumas, y sobre todo, un compromiso que va más allá de lo profesional.
Para los rastreadores, cada huella dejada en la nieve o en la tierra, es una pieza crucial de un rompecabezas que revela la presencia y los movimientos de estos esquivos felinos. Siguen sus pistas con una precisión instintiva, guiados tanto por la ciencia como por un respeto la vida salvaje.
Por otro lado, los guías turísticos de la Estancia Cerro Guido juegan un rol clave en la educación y sensibilización de los visitantes. Además de acompañants en un recorrido, estos guías son embajadores de la biodiversidad y de la historia cultural de la Patagonia. Con una mezcla de conocimientos científicos y una conexión personal con la tierra, logran que cada excursión sea una experiencia tremendamente educativa.
A través de sus explicaciones detalladas los guías nos brindaron información sobre la fauna y la flora locales, invitándonos a reflexionar sobre nuestro papel en el ecosistema. Con historias que iban desde las leyendas de la zona hasta las más recientes investigaciones científicas, lograron transmitirnos la importancia de coexistir en armonía con la naturaleza.
Guías y rastreadores son grandes defensores y educadores de un enfoque holístico hacia el turismo y la conservación. Su misión es inspirar en cada visitante un respeto duradero por el medio ambiente. Mediante sus explicaciones, nos hicieron ver que cada acción cuenta, y que el turismo responsable puede y debe ser una herramienta poderosa para la preservación de la biodiversidad patagónica.
En último lugar, el personal del hotel en la Estancia Cerro Guido es, sin duda, una de las piezas clave que hace que la experiencia de hospedarse allí sea tan distintiva. Desde el momento en que llegamos, nos recibieron con una amabilidad que nos hizo sentir como en casa. Cada miembro del equipo, desempeña su trabajo con un nivel de dedicación y atención al detalle que realmente marca la diferencia. Más allá de su profesionalismo, lo que destaca es su pasión por la estancia y la región. Es su dedicación y amor por lo que hacen lo que dejó una huella duradera en nosotras, que tuvimos el privilegio de conocer más de cerca el proyecto.
Lo que más nos conmovió fue ver cómo, en esta pequeña comunidad, todos están dispuestos a ceder un poco por el bien común. Gauchos, guías, rastreadores, personal del hotel y gerencia, cada uno aportando desde su área, con la certeza de que solo trabajando juntos se puede lograr un verdadero equilibrio. Es un testimonio de que, cuando las personas se unen por una causa mayor, los resultados pueden ser extraordinarios.
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