Texto: Camila Rikli

Ph: Tere Pérez


Unidas por el deseo de explorar, aprender y crecer, y seguidas por nuestros fieles compañeros, los niños, nos embarcamos esta vez en una tremenda aventura: un viaje de camping al sur de Chile.

La idea surgió en una de nuestras reuniones donde, junto con nuestra tribu de mujeres a la que debemos tanto, compartimos en voz alta el deseo común de conectar más profundamente con nuestros hijos y con la naturaleza. El camping en el sur de Chile se nos presentó como el escenario ideal para esta aventura, ofreciéndonos un paisaje lleno de bosques, lagos y volcanes quienes serían nuestro telón de fondo para este viaje de descubrimiento y conexión.

Organizar un viaje de este tipo con niños no fue una tarea fácil. Requirió de planificación, coordinación y, sobre todo, un espíritu de colaboración. Cada miembro aportó algo único al viaje: conocimientos sobre la naturaleza, habilidades en la cocina al aire libre, experiencias previas en camping y, lo más importante, una actitud de apoyo y entendimiento mutuo. Juntas, abordamos cada detalle, desde la elección del equipo de camping hasta la planificación de actividades que fueran tanto educativas como entretenidas para los niños.

Lo que hizo especial a este viaje fue el enfoque colectivo en el crecimiento personal y el aprendizaje. Más allá de ser una simple escapada de vacaciones, se convirtió en una oportunidad de auto-descubrimiento y enseñanza de valores simples y esenciales para nuestras familias. Junto al fuego, compartimos nuestras historias y desafíos, fortaleciendo nuestro vínculo, mientras guiábamos a nuestros niños a través de la belleza y los retos de la vida al aire libre.

Fueron días llenos de exploraciones por bosques nativos, aprendizaje sobre la flora y fauna local, y noches estrelladas que se convirtieron en lecciones improvisadas de astronomía. Esta aventura al aire libre, donde combinamos diversión con aprendizaje y desarrollo de habilidades valiosas y duraderas, nos regaló una experiencia que no olvidaremos en el corto plazo.

Las cosas aprendidas fueron incontables, pero haré el esfuerzo de resumirlas para que queden plasmadas en el papel, pudiendo servir tal vez para esas mujeres que a veces dudan de embarcarse en una aventura de este tipo con sus familias:


  1. Conexión Familiar y con la Naturaleza: El camping nos ofreció una oportunidad para desconectarnos de la tecnología, mirarnos a los ojos y reconectar con la familia. Sin las distracciones habituales, pudimos disfrutar de la compañía mutua, compartiendo historias o explorando senderos juntos. Fortalecimos los lazos de amistad y familiares, y fomentamos un profundo aprecio por el medio ambiente.
  2. Aprendizaje Práctico y Respeto por la Naturaleza: Para los niños, la naturaleza es una especie de sala de clases viviente. Aprendieron sobre la flora y la fauna locales, además de las estrellas y los animales que habían en la zona. Este aprendizaje práctico estimula su curiosidad y el respeto por el medio ambiente, enseñándoles a valorar y cuidar nuestro planeta.
  3. Desarrollo de Habilidades y Responsabilidades: El camping es ideal para enseñar a los niños sobre responsabilidades y trabajo en equipo. Participar en el montaje de la carpa, preparar comidas al aire libre y mantener el campamento limpio y ordenado son tareas que contribuyen al desarrollo de habilidades prácticas y al sentido de la responsabilidad.
  4. Tolerancia y Flexibilidad: En la naturaleza, las cosas no siempre salen según lo planeado. El clima puede cambiar, los bichos pueden molestar y los itinerarios a veces deben adaptarse. Estos imprevistos son oportunidades perfectas para enseñar a los niños y adultos a ser flexibles y tolerantes ante las situaciones inesperadas.
  5. Diversión y Juegos al Aire Libre: El camping es sinónimo de diversión. Desde nadar en un lago hasta hacer senderismo, cada día ofrecía una nueva aventura. Los juegos al aire libre son entretenidos, pero además fomentan el desarrollo físico y la creatividad.
  6. Noches Mágicas: Las noches en el campamento tienen su propia magia. Contar historias, cantar canciones alrededor del fuego, poner marshmellows al fuego, o simplemente observar las estrellas, crea recuerdos inolvidables que padres e hijos atesoraremos siempre.


Esta nueva aventura fue una forma maravillosa de pasar tiempo de calidad en familia, aprender juntos y disfrutar de la naturaleza. Una experiencia que nos benefició a todos, entregándonos lecciones valiosas de vida y momentos de felicidad y unión familiar.